Sí, Iguazú, esas impresionantes cataratas, han formado parte de mi mundo fantástico desde la infancia. Y lo que me ha llevado allí ha sido auténticamente trascendente, revelador y transmutador. No ha sido un viaje programado para el disfrute lúdico –aunque también lo ha habido- sino para un goce del alma.
Y, curiosamente, ha sido uno de los viajes más completos que he realizado, un viaje en el que ha habido de todo: naturaleza, urbanismo puro y duro, contacto con tribus indígenas, aventura, espiritualidad, compañía, soledad… y mucho tiempo para la reflexión. Y uno regresa con un cúmulo de vivencias y de experiencias de tal magnitud que casi se hace difícil creer que todo eso haya ocurrido.
El motivo principal del viaje era la asistencia a la celebración del May Call Day en su nonagésima novena edición y que el Maestro Parvati Kumar había decidido que se celebrara en Foz de Iguaçú, es decir, en la zona brasilera de las cataratas.
Imaginando días de recogimiento, meditación y formación pensé en viajar tres días antes del evento para disfrutar de ese espectáculo que yo evocaba en mis sueños como algo imponente. Y fui en compañía de Rosa, amiga de muchos años, excelente terapeuta y conversadora inteligente y, en primera instancia, elegimos un hotel que nos permitiera disfrutar de nuestro primer objetivo. Este hotel, recomendado por otra amiga también llamada Rosa, a quien le agradezco enormemente la ayuda que me proporcionó para la reserva y, sobre todo, el dato de este maravilloso hotel que está situado dentro del Parque Nacional y se llama Das Cataratas.