La fuerza del espíritu es la sabiduría del cuerpo.
Solón (c.635-558 a.C.)
Su nombre latino es Scutellaria lateriflora y nosotros la conocemos como Casquete de perro rabioso. Pertenece a la familia de las labiadas y es de color lavanda. Es una planta perenne que procede de América del Norte y florece entre julio y septiembre. Ha sido elaborada por el Pegasus.
Como todas las labiadas es tonificante y aromática. Por su color es relajante y, por tanto, su uso se recomienda, especialmente, en problemas que afectan al sistema nervioso.
Trata, principalmente, los dolores de cabeza, las convulsiones y problemas nerviosos de diversa etiología.
Las propiedades de esta esencia tienen que ver con la estimulación de la glándula pituitaria que, a su vez, activa el sistema neurológico y también los meridianos. Alinea los cuerpos emocional y etérico de manera que las emociones ascienden a un plano más espiritual, conectando con el chakra coronario. En el momento en que las emociones se aquietan, conecta con el chakra cardíaco creando un triángulo de sanación entre el cuarto centro, el séptimo y el sexto.
Gracias a esta esencia la glándula pineal se estimula por un proceso bioelectromagnético. Al activarse dicha glándula, se estimula la sinapsis entre las células nerviosas. También estimula algunas morfinas y esto produce un efecto de relajación física y emocional.
La también conocida como Escutelaria americana, ayuda a mejorar el deterioro general del sistema nervioso.
Alivia la extrema adicción a la morfina ya que va eliminando el deseo de ingerirla. Lo mismo ocurre con la cafeína y otras sustancias excitantes.
La esencia mitiga algunos de los efectos secundarios asociados a la drogadicción como puedan ser: estrés, ansiedad, baja del amor propio y sentimientos de incapacidad para enfrentarse a la vida.
La baja de amor propio no es sinónimo de baja autoestima aunque sí se trata de un estado paralelo.
Es una esencia que está muy indicada en depresión, en sus diferentes variantes y en los estados de bipolaridad por su capacidad de aportar equilibrio.
Muy útil cuando el drogadicto siente nuevamente la necesidad de su droga aunque aparentemente esté superada. También en tabaquismo.
(Artículo publicado en la revista:Terapeutas florales. Revista especializada en terapia floral, Barcelona, Invierno 2007, pp.63-64)